Una tarde de noviembre en Tafà Viejo, entre mates con mi queridÃsima Sole, tuvimos la brillante idea de reunir a nuestros compañeritos de Sonorización para el cumple del Chango. La idea era tratar de juntar la mayor cantidad posible de asistentes, ya que algunos andan perdidos.
AsÃ, comenzaron a circular los e-mail, SMS, llamadas telefónicas por todo el paÃs; no, por el mundo.
Hasta que por fin llegó el 27 de diciembre. Tipo 4 de la tarde llegamos con Sole y, como era una vieja costumbre, salimos a buscar un drugstore para comprar nuestra querida bebida refrescante, la cual habÃa sido la clásica de todos nuestro encuentros.
Casi una hora después llegaron juntos Toty y Mariano. No sé por qué yo la habÃa estado agitando a Sole con la idea que lo traÃan a Sergito Medina de sorpresa, pero lamentablemente no fue asÃ.
A todo esto, el cumpleañero estaba pegándose una ducha sin saber quienes llegarÃan…
Esta fue la cara del Chango cuando los vió a los chicos, registrada en el mismÃsimo momento del encuentro:
Al ratito llego Arnaldo, “el flaco”. Está Igual!!!
Y bueno, ahà aprovechamos que ya éramos unos cuantos y decidimos sorprender a otro: a nuestro querido Longinotti. Pusimos un celu en medio de la mesa, con el altavoz activado, y mantuvimos una charla grupal. El gordis está re porteño otra vez!!! No le quedó ni un poquito de la mezcla de tucu que tenÃa en la facu.
Y esta es la postal que quedó de la primera ronda de compañeritos:
A todo esto, las horas pasaban y pasaban. Ya en la terraza, Mariano agarró su ronroco y se cantó unos temas.
Ya más de noche y tras superar un par de obstáculos llegó “el Defor” Juan Pablo. Otro que está igual!!!
Tipo 10 de la noche pintó el hambre y con qué se podÃa calmar?? con el popular sandwich de milanesa, obvio. Nos fuimos todos a un bar y allà nos apareció Sergio Segovia. Después de este trámite volvimos a la casa del Chango y ya nos estaba esperando César Seú, el violinista.
Mientras charlábamos y nos seguÃamos poniendo al dÃa e intentábamos develar sobre el paradero de cada uno, una baterÃa empezó a sonar en la ex salita de ensayo de Albert. Pero Albert estaba a la vista. Al no aguantar la curiosidad, fuimos a ver quien era y quien estaba: el Mono!!!
Cerca de la 1 de la mañana, cuando ya creÃamos que no llegaba nadie más, apareció José Salado.
Minutos después, también apareció Ariel Figueroa.
Y nos quedamos hasta las 4 de la mañana aproximadamente.
En fin…hubiese estado genial que vayan todos, pero otra vez será. Aquà les dejo más postales y vamos a ver si al encuentro de este año lo planeamos con más anticipación.



















